Marrakesh, una ciudad de cine


Reportajes / Thursday, May 16th, 2013

Marrakesh siempre fue una ciudad cinematográfica. Hoy por hoy, sin dejar de ser una rendija de Las Mil y una Noches, en la que todo es posible, es la ciudad más parecida a la Casablanca de Bogart o al mítico puerto de Baggar donde Haddock y Tintín iniciaron su larga amistad.

Marrakesh es el perderse por las calles de La Medina envuelto en olores de especias o verse apretujado en el ir y venir entre tenderetes con chilabas multicolores, sabrosas aceitunas y ricos panes de todos los sabores y texturas. Marrakesh, en sí, es una fuga. El zoco en la plaza de Djemas el Fna es un botón de muestra, un abanico de acróbatas, encantadores de serpientes y sus mil voces y sus mil rostros, donde la llamada del Imán a la oración, lo encierra todo en el silencio. Un lugar donde acaricias el límite de no estar para nadie.

Un primer paso es ir a Le Jardin d’Issil. En mitad de un oasis encontramos los restaurantes en dos áreas bien diferenciadas que distingue el clásico estilo francés y contigua se distingue una espaciosa sala árabe donde tomar el apreciado té rojo. El hotel dispone de Hamman, piscina exterior y el reto de las excursiones en camello aOurika Oukaimeden: “las puertas del desierto”, el sitio idóneo para medir nuestras preguntas con la noche.

Pensando en comer, sugerimos Gastro MK en la Maison MK que nos ofrece comida francesa, tapas de diseño, sirven alcohol pese a estar en La Medina, en medio de una vista espectacular desde su terraza en donde podemos degustar aperitivos antes o después de perdernos por sus  salones orientales e inmediatos. La vista es parte de la comida.

Otro restaurante es Le Studio, de comida francesa pero a precios muy asequibles. Por este antiguo rincón colonial, ahora tocado con aires minimalistas pero muy acogedor, pasaron una colección de protagonistas del Séptimo Arte, como Ava Gadner, Gary Cooper y Cía. Recomendamos guardar plaza con antelación. Merece la pena.

Si lo que buscamos es degustar algo más local está La Maison Arabe, uno de los Riads (Jardines) más antiguos de Marrakesh que conserva todo el esplendor del próximo Oriente con su esmerada hospitalidad. Y si tenemos un poco de imaginación, puede que Sam, “la vuelva a tocar otra vez”.

Marrakesh quiere decir “hola y adiós”. El viajero lleva la invitación dentro. A la vuelta de un viaje se traen muchas respuestas. Alguna puede encontrarse aquí.

Le Jardin d’Issil
La particularidad de este particular alojamiento en Marrakesh es que parece de todo menos eso, un hotel. Es un pequeño oasis a menos de 30 km. de la populosa Marrakesh, con habitaciones que imitan Jaimas o las típicas tiendas de los bereberes del desierto, pero por dentro cuentan con todo lujo y confort. Otras, recrean un poblado africano oculto entre la exuberante vegetación de un rincón que invita a la paz y a la relajación.

La tienda en  Le Jardín d’Issil para dos personas cuesta 80 euros la noche y la casa africana para cuatro personas, cada una con dos habitaciones dobles, cocina, cuarto de baño y un pequeño jardín privado cuesta 560 euros la semana el temporada baja, apenas 20 euros dia/persona.

Royal Golf de Marrakesch
Es uno de los campos más antiguos de Marruecos, ya jugó aquí en 1927 el Pachá de Marrakesh, Hadj Thami El Glaoui Mezouari y otros personajes ilustres como Winston Churchill o Ike Eisenhower. Es un recorrido de 27 hoyos, los 18 hoyos conocidos como el Old Course, inaugurado en 1927; y otro de 9 hoyos Menara, abierto en 2007 a las faldas del Atlas. El hoyo nº 15, conocido con el sobrenombre de “los senos de Brigitte Bardot”, es el Par 3 más emblemático del Old Course, que en su conjunto son una auténtica maravilla de la técnica y del diseño. Desde el Tee sólo se ve un estrecho canalillo hacia un green protegido por

Enmarcado en paisajes variados magníficos, el golf es una de las pasiones nacionales relevantes en Marruecos. Las competiciones de alto nivel reúnen a los golfistas de todo el mundo. La más famosa es el trofeo Hassan II, en el famoso recorrido rojo del Royal Golf Dar-ES Salam en Rabat, clasificado entre los campos de golf más bellos del mundo… actualmente existen alrededor de 30 campos de golf: con vistas a las nieves perpetuas del Atlas en Marrakech; con el perfume de los abetos y cipreses de las colinas de Tánger; rodeados de robles seculares en Rabat; con los alegres colores de los brezos, tamarices y retamas de Cabo Negro, a lo largo de las dunas de Agadir, en Benslimane, El Jadida, Mohammedia, Ouarzazate, Fez, Casablanca y hasta en el corazón de la ciudad imperial de Meknes, en el suntuoso parque del Palacio Real…

Las tarifas del “green” varían entre 100 y 500 DH. La mayor parte de los recorridos poseen un servicio de alquiler de clubs, caddies y coches eléctricos. Algunos están cerrados un día a la semana.
Para más información:
Real Federación Marroquí de Golf Royal Golf Dar-Es-Salam, Rabat
Tel.: 37 75 59 60 / 37 75 56 36 – fax: 37 75 10 26

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